Mi primera tesis

Crisis y concierto del orden social en dos comedias de Antonio Mira de Amescua fue publicada en Internet el año pasado como parte de la colocación en línea de las tesis de mi alma mater. Este primer trabajo académico llegó a buen puerto gracias al apoyo de dos personas: Agustín de la Granja, quien me facilitó el acceso a la bibliografía miramescuana que se guarda en la Universidad de Granada,  lo cual me permitió realizar esta investigación desde Lima; y a José Antonio Rodríguez Garrido, mi asesor, en cuyas clases de Teatro español de la Edad de Oro descubrí a Mira de Amescua y a Calderón.

Aunque el protagonismo de las acciones recae en estamentos distintos, visto en conjunto, el universo miramescuano de estas comedias nos presenta una excelente y compleja pintura de la sociedad española del XVII, donde aparecen integrados los dos extremos de la política de la monarquía. Así, El esclavo del demonio muestra la parte superior de esta composición por medio de la representación de la alta esfera de la política exterior de los Austrias, involucrada en la guerra contra los herejes en los Países Bajos y debilitada no por sus propias acciones en dicho sentido, sino por las de aquellos que, integrados al aparato de poder de la misma (los estamentos clerical y nobiliario), en lugar de colaborar en el mantenimiento del orden interno de la Península (mientras se resolvía la crisis desatada en los límites del imperio), bien fueron corrompidos por la herética influencia extranjera contra la cual los ejércitos reales bregaban en el norte de Europa (como fue el caso del clero secular), bien vieron en esta crítica situación la oportunidad para perseguir, deslealmente, sus propios intereses (como sucedió con varios grupos de la nobleza de los reinos no castellanos que conformaban la España del XVII).

Por su parte, La casa del tahúr retrata el mundo intrahistórico por medio de la representación de la vida cotidiana en el corazón mismo del imperio hispano, lo cual no es menos importante que la gran visión que nos ofrece la primera comedia, puesto que lo intrahistórico es el fondo permanente y oculto de la historia cambiante y visible. Por lo tanto, se ubica en la parte inferior de esta pintura, ya que representa las bases ideológicas, de corte patriarcal, que sustentaban el orden social y político de la España del XVII. De este modo, mientras se intentaba imponer el Imperio Español sobre los herejes en el norte de Europa, se construía un correlato adecuado en el corazón del mismo para albergar y celebrar a la «victoriosa» monarquía. En consecuencia, ambas comedias representan dos momentos de la evolución de un mismo universo. En este sentido, no es gratuito el cambio espacial que se produce entre dichos momentos, puesto que este es un correlato del acercamiento e integración del accitano en la corte de los Austrias.

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