Archivo mensual: agosto 2012

La bibliografía fantasma (2)

Mi segundo fantasma no duró tanto como el primero, aunque todavía no lo he podido resolver completamente. Valbuena Briones propuso que Calderón escribió La aurora en CopacabanaLa Virgen de los Remedios y La Virgen de la Almudena mientras esperaba la cédula real que le permitiría ejercer como sacerdote (la cual fue firmada el 18 de setiembre de 1651), pues, según conjeturaba el crítico, durante dicho período el poeta habría orientado su producción hacia la devoción mariana[1]. Buscando información sobre las dos últimas comedias (ambas actualmente perdidas), hallé el artículo de Elena Marcello: «De Valdivielso a Calderón: Origen, pérdida y restauración de la Virgen del Sagrario» (2004). En una de sus notas, la investigadora señala:

interesa resaltar que Calderón escribió una comedia, hoy perdida, titulada La Virgen de la Almudena, que tuvo el aval del éxito con una segunda parte y fue escrita, según el testimonio de Pellicer, el 26 de agosto de 1640, día de su traslado (véase González Cañal, en prensa, que remite a más bibliografía).

Evidentemente, Marcello incluía la fuente correspondiente en su bibliografía:

GONZÁLEZ CAÑAL, Rafael, «Introducción a la edición», en Calderón y Toledo, ed. Felipe Pedraza Jiménez, Toledo (en prensa).

Siguiendo esta referencia busqué el citado libro en los catálogos sin buenos resultados. También indagué entre las publicaciones de González Cañal y Felipe Pedraza, donde tampoco figura. Felizmente, en medio de mi pesquisa, hallé un reciente artículo de González Cañal:  «La Virgen de Atocha en el teatro del Siglo de Oro» (2011), en el que se refiere a los dramas áureos dedicados a las vírgenes madrileñas.

Sin embargo, hasta el momento no sé qué sucedió con el libro Calderón y Toledo. En el artículo de González Cañal no se le menciona. Como diría Juana Manuela Gorriti: ¡Misterio!


[1] Esta propuesta de datación de La aurora en Copacabana aparece en un capítulo de su libro: Calderón y la comedia nueva, Madrid, Espasa-Calpe, 1977; y sin mayor variación en su artículo: «La visión del mundo incaico en el teatro de Calderón», Arbor, 381-384, 1977, pp. 199-213.

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La bibliografía fantasma (1)

Más de una vez nos ha sucedido que en medio de nuestras pesquisas bibliográficas no hemos podido ubicar un artículo, un libro, un manuscrito o una primera (y única) edición (sobre estas últimas, la cuestión resulta muchas veces tan compleja y apasionante que puede llevarnos a novelescas fabulaciones, como la que ha compartido Fernando Rodríguez Mansilla en su blog Oro de Indias). En mi caso, recientemente he podido resolver dos de estos «fantasmas» (no de la misma talla, ciertamente, que la de los de Fernando, pero «fantasmas» al fin y al cabo).

El primero se encuentra relacionado con un artículo de Urszula Aszyk. En una entrada anterior de Marginalien, me había referido a los cuatro artículos que  la investigadora polaca había dedicado a La aurora en Copacabana de Calderón. En uno de ellos anuncia un quinto:

«Sobre la teatralización del arte en Calderón: el escultor y su obra en el escenario en La aurora en Copacabana y La estatua de Prometeo«, que se encuentra en imprenta, en el Instituto Cervantes de Varsovia.

Sobra decir que busqué el artículo sin éxito en todos los catálogos bibliográficos existentes, incluso en la página del Instituto Cervantes de Varsovia. Sin embargo, como sabía que Aszyk participaría en el último Coloquio Anglogermano (celebrado en julio del año pasado) y con una ponencia sobre La aurora en Copacabana, pensé que sería una buena oportunidad para conocerla y consultarle sobre el paradero de dicho trabajo. Lastimosamente, razones de fuerza mayor le impidieron asistir a dicho encuentro. Mi interrogante se mantuvo hasta que la semana pasada le escribí a su correo electrónico. Aunque pensé que por la fecha en la que lo hacía (este agosto veraniego) su respuesta demoraría, sucedió todo lo contrario: me respondió ese mismo día. Así me enteré que finalmente el artículo fue publicado en su versión polaca en un libro editado por la Universidad de Silesia:

“Rzeźbiarz i jego dzieło na scenie: La aurora en Copacabana i La estatua de Prometeo”, [El escultor y su obra en el escenario: La aurora en Copacabana y La estatua de Prometeo]. En: Calderón: tradycja i współczesność [Calderón: tradición y contemporaneidad]. Coordinadora: Urszula Aszyk, Uniwersytet Śląski [Universidad de Silesia, Polonia], Katowice, 2002, s. 36-48.

Si bien esta noticia me causó cierta desazón (porque no leo polaco), me alegró saber que el trabajo que no pudo presentar en el coloquio sería incluido en sus respectivas actas, bajo el título: «La aurora en Copacabana de Calderón de la Barca y The Cruelty of Spaniards in Peru de William Davenant frente a la leyenda negra» (en imprenta). Un fantasma menos.

Houdini demuestra cómo se pueden manipular las fotografías para simular fantasmas.

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Una de Alejandro Magno

Al inicio del Sermón en las solemnes honras que el religiosísimo convento de Recoletos Agustinos de Madrid hizo al reverendísimo P.M.F. Miguel de Aguirre de Luis de Jesús[1] se recoge la siguiente  historia sobre Alejandro Magno:

Inmortal se juzgaba y desvanecido oía con gusto le jurasen hijo del dios Júpiter Amón: Omnes iurant me esse filium Iovis. Quiso enseñarle un filósofo que era mortal. Púsose en su preferencia, llevaba una pedrezuela en la mano. Hizo traer un peso, puso en una balanza la piedra diciendo echasen pesas en la correspondiente. Hízose así, pesaba más la pedrezuela. “Echad más pesas”, instaba el filósofo. Mas gimiendo las balanzas con tanto peso, la pedrezuela todo lo rendía. Admirado miraba el suceso Alejandro y el filósofo entonces: “¿Esto te admira? Pues atiende”. Bajose a la tierra, asió de ella un puño y echándola sobre la pedrezuela se halló que la que naturalmente cubierta de tierra había de pesar más pesó tanto menos que no pesó más que otra de su tamaño y cantidad. Aquí llegaba la admiración de Alejandro, deseoso de averiguar aquel secreto. Y aquí el filósofo le descifró diciendo: «Tú, oh Alejandro, eres esta piedra, porque mientras vives es tanto tu valor que pesas más que todo el mundo, pues te sirve peana de tus plantas. Pero llegando la muerte y cubriéndote la tierra, no ocuparás más espacio que el más humilde hombre de la República, porque la muerte todo lo iguala y corta vidas sin distinción».


[1] La única copia catalogada de este sermón se encuentra en la Biblioteca Nacional de Chile. A pesar de las múltiples solicitudes del Servicio de Préstamo Interbibliotecario de la Universidad de Navarra, nunca nos respondieron. Por ello, mi agradecimiento a Miguel Donoso y Juan Manuel Escudero: al primero, por haber conseguido una fotocopia del texto; al segundo, por su intermediación.

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El teatro breve actual

El teatro breve de la primera década de nuestro siglo fue el tema del vigésimo seminario internacional, organizado por el Centro de Investigaciones de Semiótica Literaria, Teatral y Nuevas Tecnologías (SELITEN@T) y realizado en junio del 2010. Sus actas, editadas por José Romera Castillo (director de dicho centro), reúnen los trabajos de los dramaturgos y críticos que participaron en dicho encuentro.

En la primera parte se incluyen las sesiones plenarias, a cargo de destacados dramaturgos y críticos: José Luis Alonso de Santos, Antonia Bueno, Jesús Campos, José Ramón Fernández, Roberto García de Mesa, Gustavo Montes Rodríguez, José Moreno Arenas, Eduardo Quiles, Jerónimo López de Mozo, Francisco Gutiérrez Carbajo, Mariano de Paco y Virtudes Serrano. Desde el lado de los autores, comparten sus experiencias personales con esta dramaturgia, así como sus diversas concepciones de la misma. Sin embargo, más allá del carácter trágico, cómico o político con el que cada uno matiza su práctica teatral, existe un consenso acerca de los componentes básicos de este teatro: la síntesis (de la cual la brevedad es una consecuencia) y la intensidad. Como ejemplo, se incluye la edición de dos textos: El otro (monólogo imposible) de Bueno y la Trilogía mínima de las pulgas de hotel de Moreno Arenas.

La segunda parte reúne una selección de las comunicaciones que participaron en dicho seminario. Así, además de varios de los dramaturgos que intervinieron en las plenarias, son objeto de sus asedios: Antonio Álamo, Pati Doménech, Rodrigo García, Guillermo Heras, Juan Mayorga, Laila Ripoll, José María Rodríguez Méndez y Sanchis Sinistierra. También se abordan espectáculos y publicaciones colectivas (Mihura por cuatro… y la cara de su retrato y 60 obras de un minuto de 60 autores dramáticos andaluces), se indaga en sus expresiones en determinados espacios geográficos (Islas Baleares, Argentina y la frontera entre México y Estados Unidos) y lingüísticos (el euskara) y se examina su relación con otras expresiones artísticas (el cine comprimido).

Mi reseña completa de este volumen aparecerá en RILCE:

Romera Castillo, José (ed.), El teatro breve en los inicios del siglo XXI. Actas del XX Seminario Internacional del Centro de Investigación de Semiótica Literaria, Teatral y Nuevas Tecnologías, Madrid: Visor Libros, 2011. ISBN: 978-84-9895-129-5. 525 pp.

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Recuerdo de Braunschweig

Frente al Schloss de Braunschweig, die Löwenstadt (la ciudad de Enrique el León), se encuentra, al igual que en otras partes de Alemania, la siguiente placa:

„Das war ein Vorspiel nur, DORT WO MAN BÜCHER VERBRENNT, VERBRENNT MAN AUCH AM ENDE MENSCHEN“. Heinrich Heine, aus Almansor.
An diesem Stelle verbrannten die Nationalsozialisten am 10. Mai 1933 im Rahmen der Aktion „Wider den undeutschen Geist“ über 1000 Werke vor allem jüdischer, sozialdemokratischer, marxistischer und pazifistischer Autoren.

«Esto fue solo un preludio, AHÍ DONDE SE QUEMAN LIBROS, AL FINAL TAMBIÉN SE QUEMAN PERSONAS». Heinrich Heine, de Almansor.
En este lugar los nazis el 10 de mayo de 1933 quemaron, en el marco de la operación «Contra el espíritu no alemán», cerca de mil libros de autores judíos, socialdemócratas, marxistas y pacifistas.

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