“Ópera” según Jacinto Benavente (1)

  • Si no hay bailes en las embajadas ni en las casas particulares, no hay más remedio que ir a la ópera, donde estará todo el mundo y habrá que hacerse ver. Si la ópera es aburrida, se puede llegar cuando la soprano se vuelve loca, que es pocos minutos antes de que el tenor se mate y caiga el telón.
  • No es conveniente regalar joyas a una cantante de ópera. Luego dedicará a su admirador las arias, los dúos y hasta los gallos.
  • Aquella soprano cantaba con tal pasión que soltaba siempre un gallo. Naturalmente, era el gallo de la Pasión.
  • En homenaje al marido de la favorita regia, siempre se compone la misma ópera: El cuerno de la abundancia.

Nessun dorma (Loriot)

Diccionario privado de Jacinto Benavente, ed. Blas Matamoro, Madrid, Altalena, 1980, s. v. “ópera”.

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