Las Indias galantes en Burdeos (3) Perú

El Perú en Las Indias galantes

La segunda entrada de Las Indias galantes de Rameau tiene lugar en un desierto, junto a un volcán, en el Perú de los incas. Don Carlos, un oficial español, está enamorado de Phani, una princesa inca que le corresponde. Sin embargo, el sacerdote inca Huáscar desea a la princesa, por lo que le dice que el dios Sol lo ha elegido como esposo para ella. Pero Phani se rehúsa a casarse con Huáscar. El sacerdote se siente injuriado, pues sabe que ella ama a uno de sus vencedores, los que no siguen una religión más auténtica que la suya, sino solo el oro:

Es al oro al que con complacencia,
sin saciarse jamás, devoran esos bárbaros.
¡El oro que adorna nuestros altares
es el único dios al que nuestros tiranos adoran! [1]

Su discusión es interrumpida por el inicio de la fiesta del Sol. Durante la fiesta, el sacerdote provoca la erupción del volcán e insiste en que Phani se case con él. Esta se sigue rehusando. Repentinamente aparece Carlos y salva a Phani, mientras que Huáscar es aplastado por las rocas que vomita el volcán.

En la puesta de Scozzi, el siguiente destino del avión de los ayudantes de amor es el Perú. Postales con típicas imágenes peruanas llueven sobre el escenario. La última de ellas, que muestra la piscina de un moderno y lujoso hotel entre verdes montañas, se convierte en el fondo inicial de esta entrada.

El Perú en Las Indias galantes

Ahí espera un joven y rico Carlos a Phani, la que llega furtivamente a su cita. Mientras los amantes lamentan las dificultades de su amor, los amorcillos aprovechan su descuido para llevarse la tumbona, en la que la pareja había estado sentada.

La acción se traslada a una plantación de coca, en la que trabaja Phani y que es propiedad de Huáscar. Convertido en un despiadado narcotraficante, aparece sentado aspirando cocaína, junto a uno de sus esbirros. Cuando Phani se rehúsa a casarse con él, Huáscar denuncia la codicia de los españoles: “Es al oro al que con complacencia…”, levantando airado las hojas de coca, el nuevo oro del Perú.

El Perú en Las Indias galantes

Para amedrentar a Phani, mata repentinamente a su secuaz. Vencida por el temor, esta se ve obligada a soportar las grotescas caricias de Huáscar.

La fiesta del Sol se convierte en una jornada de trabajo en la plantación. Un grupo se encarga de la recolección de las hojas de coca, otro de su selección y un tercero de los productos químicos. Al poco tiempo los amorcillos llegan al lugar. Ellos llevan chullos, camisetas con el logo “I ♥ Sun” y bolsas “Machu Picchu” con sus compras. Cogen algunas hojas de coca, las mascan, pero no les agrada su sabor. Preparan un té con ellas, pero al probarlo sigue disgustándoles.

El Perú en Las Indias galantes

Para endulzar la amarga bebida, añaden algo de “azúcar”, que encuentran cerca, y entonces no solo la disfrutan, sino que la beben con avidez. Pronto se mostrarán bajos los efectos de la cocaína, pero desde su perspectiva más cómica.

Mientras los trabajadores entonan los cantos al Sol:

¡Clara luz del mundo,
el aire, la tierra y las olas
sienten tus beneficios!
¡Clara luz del mundo,
el aire, la tierra y las olas
te deben sus encantos!

aplastan con sus pies las hojas de coca. Huáscar continúa vejando a Phani, a quien le corta su larga cabellera con su cuchillo.

El Perú en Las Indias galantes

Cuando la muchedumbre se dispersa, se inicia el desfile de la cocaína ya empaquetada, lista para ser enviada a sus destinos finales: América del Norte, Asia y Europa. Al mismo tiempo canta Huáscar:

Permitid, astro luminoso,
que cantando vuestros fuegos,
cantemos a otras llamas.
Compartid, astro luminoso,
el incienso de nuestras almas
con tierno amor.

El Perú en Las Indias galantes

A continuación se encuentran las dos formas de representar la cocaína, la cómica de los amorcillos y la más realista de Huáscar, cuando los primeros contemplan entretenidos cómo el último, completamente drogado, comienza a cortarse su propia mano.

De pronto aparecen en el cielo dos helicópteros y Huáscar incendia de inmediato el rudimentario laboratorio de la plantación. De uno de ellos desciende Carlos armado.

El Perú en Las Indias galantes

Rápidamente un comando de fuerzas especiales, liderado por él, rodea el lugar, por lo que Huáscar toma a Phani como rehén. Sin embargo, Carlos lo vence fácilmente y libera a su amada.

Huáscar es aprisionado, pero logra liberarse, matando a uno de los hombres de Carlos. No obstante, en el intercambio de disparos es mortalmente herido. Al final se entrega a las llamas del laboratorio, que explota junto con él.

El Perú en Las Indias galantes

 

Les Indes galantes in Bordeaux: Peru

El Perú en Las Indias galantes

Der zweite Einsatz von Les Indes Galantes von Rameau spielt in einer Wüste, neben einem Vulkan, im Peru der Inka. Don Carlos, ein spanischer Offizier, ist verliebt in Phani, eine inkaische Prinzessin, die seine Liebe erwidert. Jedoch begehrt auch der inkaische Priester Huascar die Prinzessin, deshalb sagt er ihr, dass der Sonnengott ihn als Ehemann für sie ausgesucht habe. Aber Phani lehnt es ab, Huascar zu heiraten. Der Priester fühlt sich beleidigt , denn er weiß, dass sie einen der Sieger der Inka liebt, die nicht Anhänger einer echteren Religion als der ihrigen sind, sondern bloß des Goldes:

C’est l’or qu’avec empressement,
Sans jamais s’assouvir, ces barbares dévorent.
L’or qui de nos autels ne fait que l’ornement
Est le seul Dieu que nos tyrans adorent. [1]

Ihre Diskussion wird vom Beginn des Festes der Sonne unterbrochen. Während des Festes verursacht der Priester den Vulkanausbruch und er besteht darauf, dass Phani ihn heiratet. Phani lehnt dies weiter ab. Plötzlich erscheint Carlos und rettet Phani, während Huascar von den Steinen, die der Vulkan spuckt, erschlagen wird.

In der Inszenierung von Scozzi ist Peru der nächste Bestimmungsort vom Flugzeug der Helfer der Liebe. Postkarten mit typischen peruanischen Landschaften regnen über die Bühne. Die letzte von ihnen, die zwischen grünen Bergen das Schwimmbad eines modernen luxuriösen Hotels zeigt, wird zum anfänglichen Hintergrund dieses Einsatzes.

El Perú en Las Indias galantes

Dort warte der junge reiche Carlos auf Phani, die heimlich zu der Verabredung kommt. Während die Liebhaber die Schwierigkeit ihrer Liebe beklagen, nutzen die Liebchen ihre Unachtsamkeit, um den Liegestuhl mitzunehmen, auf dem das Paar gesessen hatte.

Die Handlung wird  in eine Kokaplantage verlegt, in der Phani arbeitet und die Huascar gehört. Verwandelt in einen erbarmungslosen Drogenhändler sitzt er, Kokain schnupfend, neben einem seiner Schläger. Als Phani sich weigert, ihn zu heiraten, klagt Huascar die Habgier der Spanier an: „C’est l’or qu’avec empressement…“, während er die Kokablätter, das neue Gold Perus, hochhebt.

El Perú en Las Indias galantes

Um Phani Angst zu machen, erschießt er plötzlich seinen Anhänger. Durch die Angst besiegt, sieht sie sich dazu gezwungen, Huascars groteske Liebkosungen zu ertragen.

Das Fest der Sonne wird ein Arbeitstag in der Kokaplantage. Eine Gruppe übernimmt die Sammlung der Kokablätter, eine andere ihre Selektion und eine dritte die Vorbereitung der chemischen Produkte. Nach kurzer Zeit kommen die Liebchen im Ort an. Sie tragen Wollmützen, T-Shirts mit dem Logo „I ♥ Sun“ und Einkaufstaschen mit der Aufschrift „Machu Picchu“.

El Perú en Las Indias galantes

Sie nehmen einige Kokablätter, kauen sie, aber sie schmecken ihnen nicht.  Sie bereiten daraus einen Tee zu, aber als sie ihn probieren, schmeckt er ihnen immer noch nicht. Um das bittere Getränk zu süßen, fügen sie etwas „Zucker“ hinzu, den sie in der Nähe finden. So genießen sie nicht nur den Tee, sondern trinken ihn gierig. Bald befinden sie sich unter dem Kokaineinfluss, aber auf eine komische Art und Weise.

El Perú en Las Indias galantes

Während die Arbeiter Lieder für die Sonne singen

Clair flambeau du monde,
L’air, la terre et l’onde
Ressentent tes bienfaits!
Clair flambeau du monde,
L’air, la terre et l’onde
Te doivent leurs attraits!

zertreten sie die Kokablätter. Huascar quält Phani weiter und schneidet ihr mit seinem Hirschfänger ihre langen Haare ab.

El Perú en Las Indias galantes

Als sich die Menge zerstreut, beginnt der Zug des schon eingepackten Kokains, fertig um zu seinen Bestimmungsorten geschickt zu werden: Nordamerika, Asien und Europa. Gleichzeitig singt Huascar:

Permettez, astre du jour,
Qu’en chantant vos feux
Nous chantions d’autres flammes.
Partagez, astre du jour,
L’encens de nos âmes
Avec le tendre amour.

Im Folgenden begegnen sich die zwei Darstellungsformen des Kokains, die komische der Liebchen und die realistischere des Huascar, als erstere angeheitert beobachten, wie er, unter dem starken Einfluss der Drogen, anfängt, sich in seine eigene Hand zu schneiden.

El Perú en las Indias Galantes

Auf einmal erscheinen zwei Helikopter am Himmel und Huascar zündet sofort das rudimentäre Labor der Plantage an. Aus einem von ihnen steigt Carlos bewaffnet aus. Schnell umstellt ein Kommando Spezialkräfte den Ort, angeführt von ihm, deswegen nimmt Huascar Phani als Geisel. Trotzdem besiegt Carlos ihn einfach und befreit seine Geliebte.

Huascar wird in Ketten gelegt, aber er schafft es sich zu befreien, indem er einen der Männer von Carlos tötet.

El Perú en Las Indias galantes

Dennoch wird er in dem Schusswechsel tödlich verletzt. Schließlich übergibt er sich den Flammen des Labors, das mit ihm zusammen explodiert.

[1] Cito por la versión bilingüe del libreto de Kareol.es. / Ich zitiere die zweisprachige Fassung des Librettos von Kareol.es.

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Archivado bajo Ópera, Jean-Philippe Rameau, Música

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