Archivo de la categoría: La aurora en Copacabana

El culto de la Virgen de Copacabana y La aurora en Copacabana de Calderón

En 1650 el fraile agustino Miguel de Aguirre (La Plata, 1598) llegó a Madrid e inició una importante campaña de difusión del culto de la Virgen de Copacabana. Ese mismo año colocó una imagen de dicha Virgen en el Colegio de doña María de Aragón, en 1655 instaló otra en el Hospicio de San Ildefonso en Roma, en 1662 consiguió que se le erigiese una capilla en el Convento de los Agustinos Descalzos o de Copacabana (como se le conocería en aquel tiempo). La muerte lo alcanzó en 1664, cuando preparaba la instalación de otra imagen en Mancera, la villa de su protector Pedro de Toledo y Leiva.

En esos mismos años aparecieron obras destinadas a promover dicha advocación: De diva Virgine Copacabana in peruano Novi Mundi Regno celeberrima (Roma, 1656) de Hipólito Marracio, Compendio de la esclarecida y gloriosa imagen de Nuestra Señora de Copacabana (1663) de Gabriel de León, Imagen de Nuestra Señora de Copacabana (1663) de Andrés de San Nicolás, entre otras; algunas de las cuales fueron encargadas por el propio Aguirre. Tal fue la proliferación de obras de este tema que Santiago Vela, a propósito de la citada obra de San Nicolás, lo considera «un asunto tan trillado».

En un reciente artículo, publicado en el Anuario calderoniano, exploro la expansión de este culto americano en la Península, así como sus posibles vínculos con la composición de La aurora en Copacabana de Calderón de la Barca. A partir de ello, dato la comedia entre 1664 y 1665:

Gutiérrez Meza, José Elías: «El culto de la Virgen de Copacabana en España y la fecha de composición de La aurora en Copacabana», en: Anuario Calderoniano 7, 2014, pp. 167-178.

Convento de Copacabana en Madrid

Convento de Copacabana en Madrid

Der Kult der Jungfrau von Copacabana und Calderons La aurora en Copacabana

1650 ist der Augustinen Mönch Miguel de Aguirre (La Plata, 1598) in Madrid angekommen und hat dort eine wichtige Kampagne begonnen, um den Kult der Jungfrau von Copacabana zu verbreiten. Im selben Jahr hat er ein Bild der genannten Jungfrau im Kloster von Doña María de Aragón aufgestellt,  1655 hat er ein anderes im Hospiz von Sankt Ildefonso in Rom installiert, 1662 hat er erreicht, dass man eine Kapelle für sie im Kloster der Augustiner-Rekollekten oder von Copacabana (als was es in dieser Zeit bekannt wurde) errichtete. 1664 nahm der Tod ihn zu sich, als er die Aufstellung eines anderen Bildes in Mancera vorbereitete, der Stadt seines Gönners Pedro de Toledo y Leiva.

In dieser Zeit wurden auch Bücher veröffentlicht, um diese Advokation bekannt zu machen: De diva Virgine Copacabana in peruano Novi Mundi Regno celeberrima (Rom, 1656) von Hipolito Marracio, Compendio de la esclarecida y gloriosa imagen de Nuestra Señora de Copacabana (1663) von Gabriel de Leon, Imagen de Nuestra Señora de Copacabana (1663) von Andres de San Nicolas, unter anderen. Einige von ihnen waren Aufträge von Aguirre selbst. Die Bücher zu diesem Thema nahmen so zu, dass Santiago Vela, als er das genannte Werk von San Nicolas kommentierte, es als „un asunto tan trillado“ betrachtet.

In einem in Anuario calderoniano soeben erschienenen Aufsatz betrachte ich die Verbreitung dieses Kultes auf der Iberischen Halbinsel, sowie die möglichen Verbindungen mit der Komposition von Calderon de la Barcas La aurora en Copacabana. Davon ausgehend datiere ich seine Komposition zwischen 1664 und 1665.

Gutiérrez Meza, José Elías: »El culto de la Virgen de Copacabana en España y la fecha de composición de La aurora en Copacabana«, in: Anuario Calderoniano 7, 2014, S. 167-178.

Deja un comentario

Archivado bajo Calderón de la Barca, La aurora en Copacabana, Siglo de Oro

Calderón, Perú y Polonia (4)

En  el verano de 1658 se estrenó en el teatro Cockpit (Londres) The Cruelty of Spaniards in Peru de William Davenant. Esta semiópera o drama in stilo recitativo está compuesta por seis escenas o Entries, en las que se representa la conquista del Perú por los españoles. Ya que está basada no solo en los Comentarios reales de Garcilaso, sino también en Las lágrimas de los indios de John Phillips (traducción de la Brevísima relación de la destruición de las Indias de Bartolomé de las Casas), se propone una crítica imagen de la conquista, por lo que esta pieza se incluye dentro de la propaganda inglesa antiespañola. Así, en la quinta Entry, se representa la opresión y tortura de los indios y los propios ingleses en el Perú:

which represents a dark Prison at great distance; and  farther to the view are discern’d Racks, and other Engines of torment, with which the Spaniards are tormenting the Natives and English Marriners, which may be suppos’d to be lately landed there to discover the Coast.

The Cruelty of Spaniards concluye con la llegada de los ingleses al Perú, quienes vencen a los españoles y liberan a los indios. Evidentemente se trata de una perspectiva sobre la conquista opuesta a la perspectiva española, que Calderón propone en La aurora en Copacabana. Como ya di a conocer en una anterior entrada, la hispanista polaca Urszula Aszyk ha escrito un artículo en el que compara la semiópera de Davenant y la pieza teatral de Calderón. Dicho artículo acaba de ser publicado en las últimas actas del Coloquio Anglogermano:

«La aurora en Copacabana de Calderón de la Barca y The Cruelty of Spaniards in Peru de William Davenant frente a la leyenda negra», en: La violencia en el teatro de Calderón , ed. M. Tiezt y G. Arnscheidt, Vigo, Academia del Hispanismo, 2014, pp. 77-82.

Sir William Davenant

Sir William Davenant

In Sommer 1658 wurde im Theater Cokpit (London) The Cruelty of Spaniards in Peru von William Davenant uraufgeführt. Diese Semi-Oper oder drama in stilo recitativo besteht aus sechs Szenen oder Entries, in denen die  Eroberung von Peru durch die Spanier dargestellt wird. Da sie nicht nur auf den Comentarios reales von Garcilaso, sondern auch auf The Tears of the Indians von John Phillips (Übersetzung von Brevísima relación de la destruición de las Indias von Bartolome de las Casas) basiert, vermittelt sie ein kritisches Bild der Eroberung, weswegen sie in der englischen spanienfeindlichen Propaganda enthalten ist. So wurde in dem fünften Entry die Unterdrückung und die Folter der Indianer und der Engländer selbst in Peru dargestellt:

 which represents a dark Prison at great distance; and  farther to the view are discern’d Racks, and other Engines of torment, with which the Spaniards are tormenting the Natives and English Marriners, which may be suppos’d to be lately landed there to discover the Coast.

The Cruelty of Spaniards endet mit der Ankunft der Engländer  in Peru, die die Spanier besiegen und die Indianer befreien. Natürlich geht es um einen Standpunkt zur Eroberung, der der spanischen Perspektive, die Calderon in La aurora en Copacabana vermittelt, entgegengesetzt ist. Wie ich schon in einer vorigen Notiz bekannt gegeben habe, hat die polnische Hispanistin Urszula Aszyk einen Artikel geschrieben, in dem die Semi-Oper von Davenant mit dem Theaterstück von Calderon verglichen wurde. Dieser Artikel wird gerade in den letzen Akten vom Coloquio Anglogermano veröffenlicht:

La aurora en Copacabana de Calderón de la Barca y The Cruelty of Spaniards in Peru de William Davenant frente a la leyenda negra, in: La violencia en el teatro de Calderón , M. Tiezt y G. Arnscheidt (Hg.), Vigo, Academia del Hispanismo, 2014, S. 77-82.

Deja un comentario

Archivado bajo Calderón de la Barca, La aurora en Copacabana, Siglo de Oro

La polimetría en la representación de la conquista y evangelización del Perú

La semana pasada fue publicado mi artículo: «La polimetría en la representación de la conquista y evangelización del Perú en La aurora en Copacabana de Calderón» en la revista Iberoromania:

Se trata de un estudio de la segmentación de La aurora en Copacabana de Calderón de la Barca (comedia en la cual se representa la conquista y evangelización españolas del Perú) a partir de la propuesta de Marc Vitse, que otorga al cambio métrico la preeminencia como criterio estructurador del texto cómico. Además de la aplicación de dicho método, se bosquejan las principales características de la versificación calderoniana así como los principios de la metodología vitsiana.

Lo acompañan otros artículos dedicados a «Melos y opsis en el Siglo de Oro», la mayoría de ellos provenientes de la sección que sobre dicho tema organizaron Michael Rössner, Martina Meidl y Wolfram Aichinger en el 18. Deutscher Hispanistentag (Passau, 2011).

Passau, la pequeña Venecia de Baviera

Passau, la pequeña Venecia de Baviera

Deja un comentario

Archivado bajo Alemania, Calderón de la Barca, Congresos, La aurora en Copacabana, Siglo de Oro

Francisco Tito Yupanqui

En agosto del año pasado Hans van den Berg publicó su estudio Francisco Tito Yupanqui, siervo de Dios (La Paz: Universidad Católica Boliviana San Pablo), dedicado al escultor indígena de la Virgen de Copacabana. Dicho personaje, dramatizado por Calderón en La aurora en Copacabana, actualmente es el centro de una causa de beatificación; por ello, el propio autor entregó un ejemplar al Papa en el Vaticano en octubre pasado. El libro, como Van den Berg explica, está organizado a la manera de un tríptico:

La hoja del centro, la segunda parte de esta obra, contiene todos los textos sobre Francisco Tito Yupanqui que he encontrado en obras publicadas durante la época colonial y en obras que quedaron como manuscritos en archivos durante la Colonia y que han sido publicadas recién en el siglo pasado. Además, reproduzco un expediente de 1690 que contiene todo un conjunto de documentos que nos informan acerca de la ascendencia y descendencia de Tito Yupanqui.

En la hoja izquierda, la primera parte de esta obra, está el propio Tito Yupanqui. En esta parte ofrezco datos fidedignos acerca de su vida y analizo en profundidad el documento que él mismo nos ha legado, una relación que hizo sobre los años en que se esmeraba para hacer una imagen de la Virgen María. Además, comparo esta Relación, a la cual he querido dar el título de El vía crucis de Francisco Tito Yupanqui, con las otras versiones de su vida que encontramos en diferentes obras de la época colonial. Finalmente, presento en esta primera parte lo que podemos llamar la otra historia del entallador de la imagen de la Virgen de Copacabana, la historia de cómo diferentes escritores de esa época han ido creando la personalidad de Francisco a su manera.

Por último, la hoja derecha, la tercera parte está dedicada a la Virgen de Copacabana en la imagen que Tito Yupanqui hizo de ella. Sabemos todos que, una vez entronizada solemnemente la imagen de la Virgen en la iglesia de Copacabana, el 2 de febrero de 1583, despertó casi inmediatamente una reacción devota en aquel pueblo, devoción que rápidamente fue expandiéndose, primero a lo largo de la ribera occidental del lago Titicaca y después, aceleradamente, más allá, gracias, de modo especial, a lo que los devotos empezaron a experimentar como milagros de la Virgen. Esta tercera parte del libro, basada fundamentalmente en las obras de los agustinos Alonso Ramos Gavilán y Antonio de la Calancha, los dos autores más importantes en nuestra documentación, está dedicada enteramente a este tema de los milagros que María obró entre los que de alguna u otra manera la reverenciaban, presentándose delante de la imagen que Francisco Tito Yupanqui talló o de una réplica de la misma, e invocando su generosidad para con ellos.

El estudio de Van den Berg incluye, dentro de los textos que reproduce en la segunda parte, la tercera jornada de La aurora en Copacabana. Aunque es comprensible (por los objetivos de su investigación) que privilegiase los textos históricos, hubiese sido preferible que eligiese una mejor edición de la comedia. Al respecto, en Bolivia existe una edición de divulgación, realizada por el religioso Saturnino Gallego (La Paz: Bruño, 1992), que sin ser una edición crítica, es claramente superior a la de Linkgua, la cual Van den Berg emplea. Asimismo, en ella se da noticias sobre la existencia de una anterior edición boliviana, publicada en 1977 por Monseñor Juan Quiroz, presidente de la Academia Boliviana de la Lengua.

Francisco Tito Yupanqui

Deja un comentario

Archivado bajo Calderón de la Barca, La aurora en Copacabana, Siglo de Oro

Bibliografía en línea sobre La aurora en Copacabana de Calderón (1)

La hispanista alemana Gisela Beutler (1919-1996) dedicó dos artículos a La aurora en Copacabana de Calderón:

El primero, como su título reza, indagaba en el uso de adivinanzas en la comedia:

Se documenta en el artículo que el enigma (adivinanza) como «forma sencilla» (Einfache Formen, Jolles) se emplea en algunas comedias de Calderón. El enigma evocaba el interés del humanismo del siglo XVI, época en que se publicaron varias colecciones importantes de este «género chico» literario. Se usaba intercalar escenas bucólicas, en que había certámenes de adivinanzas, tanto en el teatro primitivo (Juan del Encina), como en la novela pastoril profana y «a lo divino». Lope de Vega nombra acertijos en El villano en su rincón. Calderón emplea la voz «enigma» como sinónimo de «complicada trama dramática» en Basta callar. En La aurora en Copacabana alude al acertijo de parentesco. En la misma comedia inserta de modo indirecto una antigua adivinanza tradicional sobre el viento, la que adquiere dentro del contexto dramático el significado demonológico de espíritu maligno (Idolatría). También Miguel Ángel Asturias en Mulata de Tal identifica un ser mítico y diabólico con «el viento».

La revista Indiana ha sido colocada en línea por el Ibero-Amerikanische Institut (IAI), de modo que el artículo completo puede consultarse aquí.

En el segundo artículo, publicado póstumamente y resultado del Coloquio Anglogermano de 1996, Beutler abordó diferentes aspectos de la comedia en los apartados que lo componen: «El milagro de Cuzco», «El culto mariano en Madrid», «El trasfondo americano», «El tema mariano o religioso», «La Idolatría». Entre sus aportes merece destacarse que la hispanista propuso que la comedia estaría relacionada con la expansión del culto de la Virgen de Copacabana en España y, en tal sentido, sugirió su vinculación con la entronización de una imagen de dicha advocación mariana en el Convento de los Agustinos (conocido como «Convento de Copacabana») en 1662. Esta hipótesis es generalmente adjudicada solo a Victor Dixon, quien la postuló en su reseña a la edición de Ezra Engling, publicada en 1998 (Bulletin of Hispanic Studies 75, pp. 264-266).

Saliendo de lo académico, cuando visité Hamburg (la ciudad natal de Beutler), experimenté una curiosa ilusión óptica. Esta es la bandera de la ciudad:

Bandera de Hamburg

Debido a que en algunas banderas que ondeaban en la ciudad (sobre todo en la zona del puerto) el escudo era más grande de lo normal y/o no estaba bien definido, a la distancia, para mi admiración, lucían como la bandera peruana. Komisch oder?

Deja un comentario

Archivado bajo Alemania, Calderón de la Barca, La aurora en Copacabana, Literatura latinoamericana, Siglo de Oro

De Tucapeles, Guacoldas y un virrey novohispano en el Perú

A finales de noviembre de 2012 fue publicado un artículo mío: «La onomástica y la toponimia de La aurora en Copacabana de Calderón», en el libro La voz de Clío: imágenes del poder en la comedia histórica del Siglo de Oro. En dicho trabajo rastreo la presencia de los personajes de Tucapel y Guacolda (originarios de La Araucana de Ercilla) en la comedia indiana, así como en el teatro colonial peruano. Asimismo, indago en la representación del cambio de nombre de la población indígena como consecuencia de su evangelización.

También dedico un apartado al personaje del virrey, Lorenzo de Mendoza, Conde de Coruña, quien no fue virrey del Perú (donde Calderón lo coloca), sino de la Nueva España. Finalmente, reviso la etimología de Copacabana. Al respecto, Calderón rebautiza al ídolo indígena como Faubro, siguiendo la equiparación del paganismo grecorromano con el paganismo indígena de los Andes, presente en las crónicas agustinas (Ramos Gavilán y Calancha) que empleó como fuentes.

El artículo completo puede consultarse en el siguiente enlace:

La onomástica y la toponimia de La aurora en Copacabana de Calderón”, en: La voz de Clío: imágenes del poder en la comedia histórica del Siglo de Oro, Mariela Insúa, Oana Sâmbrian y Antonie Mihail (ed.), Craiova (Editura Universitaria-Universitatea din Craiova), 2012, pp. 226-238, ISBN 978-606-14-0460-5.

Guacolda

Guacolda

Deja un comentario

Archivado bajo Calderón de la Barca, La aurora en Copacabana, Siglo de Oro

Autoridad

Autoridad. Prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia (Diccionario de la Real Academia Española).

José Toribio Medina (1852-1930) fue un prestigioso bibliógrafo e historiador chileno. Su principal legado ha sido la importante recolección de fuentes para el estudio de la historia de su país y de América que realizó a lo largo de su vida, las cuales actualmente constituyen la Biblioteca José Toribio Medina, una de las salas de la Biblioteca Nacional de Chile. Medina se interesó por el empleo de la historia americana en el teatro español del Siglo de Oro y publicó en 1915 Dos comedias famosas y un auto sacramental[1]. En el prólogo de dicha edición, el historiador estudia este conjunto de comedias, entre las cuales incluye La aurora en Copacabana de Calderón, sobre la cual comenta:

El asunto era de todo punto inverosímil de por sí, y para desarrollarlo el eximio dramático hubo de incurrir en anacronismos estupendos, contando sin duda con la ignorancia del pueblo a que se dirigía, pero que en ningún caso pudo llegar hasta el extremo de suponer que los conquistadores arribaran por mar a aquel teatro en que se desarrollaba la escena y que su primer descubrimiento fuera el de una laguna situada en los más alto de las cordilleras del Perú[2].

Evidentemente, el comentario de Medina debe entenderse en su contexto: historiador de formación, influenciado por el positivismo decimonónico y ajeno a los principios que guían a la comedia nueva en general y a su subgénero histórico en particular. Sin embargo, algo que no excusa dicho contexto es el error de lectura que comete al proponer como ejemplo inicial de los “disparates” de Calderón el ubicar la llegada de los españoles al Perú en el mediterráneo lago Titicaca, cuando en la comedia claramente se señala Tumbes como escenario del desembarco de los trece de la fama:

a cuyo efecto hasta Tumbes,
donde el Sol su templo ostenta,
a recibirte venimos
diciendo en voces diversas… (vv. 37-40)

A esto se añade que en la edición de la comedia de Hartzenbusch  (la que Medina debió consultar, pues al inicio de su estudio se refiere a la Biblioteca de Autores Españoles de Rivadeneyra), se añadieron acotaciones que especificaban el espacio de las acciones. La primera aparece después de la lista de personajes: “La acción pasa en Tumbes, en el Cuzco, en Copacabana y en otros puntos”. Y la segunda, al comienzo de la primera jornada: “Playa de Tumbes, con vista de mar”[3].

Medina, falible como lo somos todos, cometió un error. Sin embargo, las repercusiones de su fallida lectura, gracias a su autoridad, llegan hasta la actualidad. Así, el historiador chileno-español Leopoldo Castedo, en su libro Chile. Utopías de Quevedo y Lope de Vega (1996), considera que el “autosacramental (sic)” La aurora en Copacabana:

reúne el mayor cúmulo inimaginable de fantasías, ciertamente erradas las más de ellas, sobre el Nuevo Mundo, el Alto Perú en este caso. La acción tiene lugar a orillas del lago Titicaca, en la aldea de Copacabana, escenario de las solemnidades con las que Huáscar y sus acólitos celebran un rito indígena […] No deben extrañar a sus muchos lectores las libertades geográficas del extraordinario dramaturgo, si recuerdan que en la segunda jornada de La vida es sueño, Segismundo arroja al criado rebelde por el balcón del castillo en el que permanece aherrojado, según el texto original, “en lo alto de un monte” supuestamente cerca de Varsovia. Otro criado dice: “cayó del balcón al mar” (es posible que el desliz despreocupado e inocente tuviera por objeto concertar la rima con la frase inmediata de Estrella: “Llegad todos a ayudar”)[4].

Es claro que Castedo no leyó la comedia  y solo se limitó a parafrasear las apreciaciones de Medina (al que ciertamente tampoco leyó atentamente, pues se hubiese percatado de que se trataba de una comedia y no de auto sacramental[5]). A estas añadió sus personales intuiciones sobre La vida es sueño. Pero, a mi parecer, el error más grave que cometió el historiador fue obviar la producción crítica existente sobre esta comedia, en la cual destaca un artículo del crítico César García Álvarez (también chileno-español como Castedo), dedicado al estudio de sus fuentes[6]. Publicado en 1981 (es decir, 15 años antes que el libro de Castedo), el principal mérito de dicho trabajo radica en que fue el primero en realizar un cotejo entre las fuentes históricas y el texto de la comedia. A pesar de este logro, también se encuentra bajo la órbita de la influencia de Medina.

Al abordar la fecha de composición, García Álvarez la dató en 1672 apoyándose en el citado prólogo de Medina[7]. Sin embargo, en ninguna parte de dicho prólogo, Medina sugirió tal datación. Sobre este punto, el historiador solo se limitó a mencionar 1672 como fecha de publicación de la comedia en la Cuarta parte de comedias y no la vinculó con la fecha de su composición[8]. Asimismo, de acuerdo con el único dato sobre la representación de la comedia durante el siglo XVII que hasta el momento tenemos, esta datación está completamente descartada, puesto que, según Nieto Nuño, en su edición del Diario del Conde de Pötting (representante diplomático en Madrid del emperador Leopoldo I entre los años 1664 y 1674), la comedia fue representada el 16 de noviembre de 1669:

Fuime con la condesa a la comedia, del origen de Nuestra Señora de Copacabana en las Indias, asunto bellísimo[9].

La autoridad, aunque en principio es un concepto positivo, puede volverse pernicioso si, en lugar de despertar nuestro sentido crítico, lo adormece y nos convertimos en meros satélites de ella, tanto de sus aciertos como de sus errores.


[1] Los textos editados por Medina corresponden a las comedias El gobernador prudente de Gaspar de Ávila y La bellígera española de Ricardo de Turia, y al auto sacramental La Araucana, atribuido a Lope de Vega.

[2] Medina, 1915, pp. 136-137.

[3] Comedias, 1858, vol. 4, p. 235.

[4] Castedo, 1996, p. 71.

[5] Si hubiese leído a Medina con más atención, Castedo se hubiese ahorrado la infructuosa búsqueda que, como él señala, realizó de La aurora en Copacabana en el tercer tomo del teatro de Calderón editado por Valbuena Prat en Aguilar, tomo que está dedicado a los autos sacramentales.

[6] “Las fuentes de La aurora en Copacabana de Calderón de la Barca”, Revista Chilena de Literatura, 16/17, 1980/1981, pp. 179-213.

[7] García Álvarez, 1980/1981, p. 185.

[8] Medina, 1915, p. 136.

[9] Nieto Nuño, 1993, vol. 2, p. 73.

Deja un comentario

Archivado bajo Calderón de la Barca, La aurora en Copacabana, Siglo de Oro

Calderón, Perú y Polonia (2)

En entradas anteriores me había referido al interés de Urszula Aszyk por La aurora en Copacabana de Calderón. Gracias a su gentil colaboración, a continuación una lista completa de sus artículos sobre dicha comedia:

  • «Sobre la teatralidad de la comedia española del siglo XVII: La aurora en Copacabana de Pedro Calderón de la Barca», Zagadnienia Rodzajów Literackich, 87-88, 2001, pp. 7-30.
  • «La puesta en escena en La aurora en Copacabana», en Calderón 2000. Actas del Congreso Internacional, IV Centenario del nacimiento de Calderón, ed. I. Arellano, Kassel, Reichenberger, 2002, vol. 2, pp. 49-61.
  • «»¿Qué ves en aquesta gruta?” (sobre el texto y la puesta en escena de dos cuadros de La aurora en Copacabana de Pedro Calderón de la Barca)», Scriptura. Estudios sobre el teatro del Siglo de Oro, 17, 2002, pp. 33-46.
  • «Rzeźbiarz i jego dzieło na scenie: La aurora en Copacabana i La estatua de Prometeo» [El escultor y su obra en el escenario: La aurora en Copacabana y La estatua de Prometeo], en: Calderón: tradycja i współczesność [Calderón: tradición y contemporaneidad], coord. U. Aszyk, Katowice, Uniwersytet Śląski [Universidad de Silesia], 2002, pp. 36-48.
  • «La aurora en Copacabana de Calderón de la Barca: en torno a las fuentes de inspiración», en: Actas del Congreso «El Siglo de Oro en el nuevo milenio», ed. C. Mata y M. Zugasti, Pamplona, EUNSA, 2005, vol. 1, pp. 217-230.
  • «Calderonowska dramatyzacja podboju i ewangelizacji Peru. Przyczynek do badań nad migracją i transformacją barokowego dyskursu historyczno-religijnego» [La dramatización de la conquista y evangelización del Perú. Una contribución al estudio de la migración y transformación barroca del discurso histórico-religioso], en: W kregu literatury i kultury iberyjskiej i iberoamerykanskiej. Migracja i transformacja dyskursow – dialog miedzykultorowy, ed. U. Aszyk, A. Flisek, L. Grutzmacher y K. Kumor, Warszawa, Wydawnictwa Uniwersytetu Warszawskiego, 2009, pp. 13-36.
  • «La aurora en Copacabana de Calderón de la Barca y The Cruelty of Spaniards in Peru de William Davenant frente a la leyenda negra», en Actas del XVI Coloquio Anglogermano (en imprenta).

Warszawa

 

2 comentarios

Archivado bajo Calderón de la Barca, La aurora en Copacabana, Siglo de Oro

La bibliografía fantasma (2)

Mi segundo fantasma no duró tanto como el primero, aunque todavía no lo he podido resolver completamente. Valbuena Briones propuso que Calderón escribió La aurora en CopacabanaLa Virgen de los Remedios y La Virgen de la Almudena mientras esperaba la cédula real que le permitiría ejercer como sacerdote (la cual fue firmada el 18 de setiembre de 1651), pues, según conjeturaba el crítico, durante dicho período el poeta habría orientado su producción hacia la devoción mariana[1]. Buscando información sobre las dos últimas comedias (ambas actualmente perdidas), hallé el artículo de Elena Marcello: «De Valdivielso a Calderón: Origen, pérdida y restauración de la Virgen del Sagrario» (2004). En una de sus notas, la investigadora señala:

interesa resaltar que Calderón escribió una comedia, hoy perdida, titulada La Virgen de la Almudena, que tuvo el aval del éxito con una segunda parte y fue escrita, según el testimonio de Pellicer, el 26 de agosto de 1640, día de su traslado (véase González Cañal, en prensa, que remite a más bibliografía).

Evidentemente, Marcello incluía la fuente correspondiente en su bibliografía:

GONZÁLEZ CAÑAL, Rafael, «Introducción a la edición», en Calderón y Toledo, ed. Felipe Pedraza Jiménez, Toledo (en prensa).

Siguiendo esta referencia busqué el citado libro en los catálogos sin buenos resultados. También indagué entre las publicaciones de González Cañal y Felipe Pedraza, donde tampoco figura. Felizmente, en medio de mi pesquisa, hallé un reciente artículo de González Cañal:  «La Virgen de Atocha en el teatro del Siglo de Oro» (2011), en el que se refiere a los dramas áureos dedicados a las vírgenes madrileñas.

Sin embargo, hasta el momento no sé qué sucedió con el libro Calderón y Toledo. En el artículo de González Cañal no se le menciona. Como diría Juana Manuela Gorriti: ¡Misterio!


[1] Esta propuesta de datación de La aurora en Copacabana aparece en un capítulo de su libro: Calderón y la comedia nueva, Madrid, Espasa-Calpe, 1977; y sin mayor variación en su artículo: «La visión del mundo incaico en el teatro de Calderón», Arbor, 381-384, 1977, pp. 199-213.

Deja un comentario

Archivado bajo Calderón de la Barca, La aurora en Copacabana, Siglo de Oro

La bibliografía fantasma (1)

Más de una vez nos ha sucedido que en medio de nuestras pesquisas bibliográficas no hemos podido ubicar un artículo, un libro, un manuscrito o una primera (y única) edición (sobre estas últimas, la cuestión resulta muchas veces tan compleja y apasionante que puede llevarnos a novelescas fabulaciones, como la que ha compartido Fernando Rodríguez Mansilla en su blog Oro de Indias). En mi caso, recientemente he podido resolver dos de estos «fantasmas» (no de la misma talla, ciertamente, que la de los de Fernando, pero «fantasmas» al fin y al cabo).

El primero se encuentra relacionado con un artículo de Urszula Aszyk. En una entrada anterior de Marginalien, me había referido a los cuatro artículos que  la investigadora polaca había dedicado a La aurora en Copacabana de Calderón. En uno de ellos anuncia un quinto:

«Sobre la teatralización del arte en Calderón: el escultor y su obra en el escenario en La aurora en Copacabana y La estatua de Prometeo«, que se encuentra en imprenta, en el Instituto Cervantes de Varsovia.

Sobra decir que busqué el artículo sin éxito en todos los catálogos bibliográficos existentes, incluso en la página del Instituto Cervantes de Varsovia. Sin embargo, como sabía que Aszyk participaría en el último Coloquio Anglogermano (celebrado en julio del año pasado) y con una ponencia sobre La aurora en Copacabana, pensé que sería una buena oportunidad para conocerla y consultarle sobre el paradero de dicho trabajo. Lastimosamente, razones de fuerza mayor le impidieron asistir a dicho encuentro. Mi interrogante se mantuvo hasta que la semana pasada le escribí a su correo electrónico. Aunque pensé que por la fecha en la que lo hacía (este agosto veraniego) su respuesta demoraría, sucedió todo lo contrario: me respondió ese mismo día. Así me enteré que finalmente el artículo fue publicado en su versión polaca en un libro editado por la Universidad de Silesia:

“Rzeźbiarz i jego dzieło na scenie: La aurora en Copacabana i La estatua de Prometeo”, [El escultor y su obra en el escenario: La aurora en Copacabana y La estatua de Prometeo]. En: Calderón: tradycja i współczesność [Calderón: tradición y contemporaneidad]. Coordinadora: Urszula Aszyk, Uniwersytet Śląski [Universidad de Silesia, Polonia], Katowice, 2002, s. 36-48.

Si bien esta noticia me causó cierta desazón (porque no leo polaco), me alegró saber que el trabajo que no pudo presentar en el coloquio sería incluido en sus respectivas actas, bajo el título: «La aurora en Copacabana de Calderón de la Barca y The Cruelty of Spaniards in Peru de William Davenant frente a la leyenda negra» (en imprenta). Un fantasma menos.

Houdini demuestra cómo se pueden manipular las fotografías para simular fantasmas.

Deja un comentario

Archivado bajo Alemania, Calderón de la Barca, Congresos, La aurora en Copacabana, Siglo de Oro